| Filosofía personalista |
Actividades
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El amor
según Raïssa Maritain
(1883-1960) |
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Seminario permanente de Personalismo. Madrid, 19 de mayo
de 2004 |
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Lourdes Grosso García |
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PREÁMBULO
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Raïssa Maritain nos sitúa en una valoración peculiar
de una de las dimensiones características del personalismo, la dimensión
religiosa, introduciendo el elemento personal en su expresión más
eminente, un Dios personal, y en concreto la relación con las Personas
divinas, como clave para el mejor desarrollo del ser personal y de las relaciones
interpersonales. La forma e intensidad de esta relación relación
con las Personas divinas, que es la que puede recibir en sentido estricto
la denominación de AMOR será la que determine todas
las demás relaciones. |
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PROPÓSITO
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- Subrayar el papel insustituible del amor en las relaciones humanas.
- Extraer conclusiones para la vida personal y las relaciones interpersonales.
- Formular algunas propuestas de aplicación en la praxis cotidiana
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HILO
CONDUCTOR |
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- Raïssa Maritain vive el amor; por tanto, hablar del amor según
su pensamiento nos sitúa ante una experiencia eminentemente espiritual.
- El intento de sistematización de esta experiencia le lleva
a distinguir diferentes tipos de amor, hasta llegar a la descripción
de lo que considera el amor verdadero: lamour fou, que
traducimos por locura de amor, en lugar de la traducción
literal y generalizada de amor loco.
- La locura de amor es amor de totalidad que sólo
puede darse a un objeto.
- Cuando un alma pasa bajo el régimen de la locura de amor por
Dios se dice que pasa al estado místico.
- La locura de amor por Dios comporta la experiencia mística
de que puede resolverse la paradoja del amor desde la vivencia de la
oblación, purificación y transfiguración.
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DESARROLLO
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¿Cómo
le probaré [a Dios] mi amor? Dándome a El desde lo profundo
del corazón, de modo tal que ningún otro amor habite allí
jamás (...) Dios es celoso (...) de ese don particular del corazón
que es el amor, y que es total y exclusivo por naturaleza
(20 de abril de 1924) Maritain J., Journal
de Raïssa, Desclée de Brouwer, Paris 1964, p. 150. |
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1.
La vivencia. |
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Es
Raïssa quien -en su Diario- confiesa: todo cuanto se encuentra
en la obra de Jacques, nosotros lo habíamos vivido antes al estado
de dificultad vital, al estado de experiencia; las cuestiones del arte y
de la moral, de la filosofía, de la fe, de la oración, de
la contemplación. Estas cosas nos han sido dadas sobre todo para
vivir, a cada uno según su naturaleza y según la gracia de
Dios..." |
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2. La sistematización |
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2.1. Dos especies del amor de dilección.. Raïssa
se centra en el amor de dilección, distinguiendo en éste
dos especies, que llama -según el lenguaje común- amor
y amistad. En la amistad el amigo se dona realmente, pero cubierta e
indirectamente mediante otra cosa; en el amor, la persona se da directamente,
descubierta, dando y comunicando al amado lo que ella es y extasiándose
en él. Es por esto que el amor es el don de sí absolutamente
y por excelencia.
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2.2. Tres casos típicos del amor: amor pasión,
amor auténtico incipiente y locura de amor.
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2.3. Caridad-amistad y caridad-amor. El precepto de la caridad
llega en un primer momento a todos los hombres como caridad-amistad.
Pero es sólo un inicio. Dios les llama a la caridad-amor. Y cuando
entran en esta vía, es por los dones del Espíritu Santo,
y es la vía mística.
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3.
La locura de amor |
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La locura de amor es amor de totalidad, por el que el amante se da al amado
como a su Todo, y se extasía en él. La locura de amor implica
y presupone siempre el amor de devoción o la amistad, aunque vaya
más allá de ésta, porque se constituye a un nivel más
profundo radical en el alma, por el hecho mismo de ser don directo,
descubierto y al desnudo de la persona total, que se hace uno en espíritu
con el otro. Por esencia es amor de dilección. |
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3.1. El proceso espiritual hacia la locura de amor. La recepción
de la unción de los enfermos, en Heidelberg, el 17 enero 1907
Raïssa tiene 23 años que denomina su nuevo bautismo,
dejará una huella imborrable en su alma y marcará la trayectoria
de su proceso espiritual hacia la locura de amor. Años más
tarde, el 30 de abril de 1924, leemos en su Diario: No tengo nada
para daros. Pero os he dado mi corazón. Yo sé el precio
que me ha costado. No entrego mi corazón a las criaturas, vos
lo custodiáis, vos lo tenéis dulcemente encadenado. Os
lo doy y os lo vuelvo a dar siempre. Este corazón pobre y miserable.
Pero es mi corazón, el bien más personal del que pueda
disponer, os lo dono. Es la ofrenda que me habéis pedido en el
Bautismo, más aún en la Primera Comunión, y todavía
más tras la Extrema Unción en 1907.
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3.2. Locura de amor humano y locura de amor por Dios. La
locura de amor exige totalidad: pero esta donación total podemos
hacerla a Dios o a la criatura. Si un alma ha entrado en el régimen
de locura de amor por Dios debe renunciar a la locura de amor humano.
Es posible a una persona humana que tiene hacia otra una amistad (amor
de devoción) perfecta y plena, y un auténtico amor en
su forma ordinaria tener al mismo tiempo locura de amor por Dios, pero
es imposible que un ser humano se dé al mismo tiempo, hasta el
fondo, de modo absoluto por cuanto es posible en nuestra relatividad
a dos objetos como constituyentes cada uno su Todo. El amor de totalidad
sólo puede darse a un objeto. Por tanto implica la renuncia a
la locura de amor humano.
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3.3. Amor y amistad en la caridad. Por la caridad
se ama a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas
las fuerzas y con todo el espíritu; esto quiere decir que
comporta no sólo la amistad, sino también la locura de
amor, en la que Dios es amado no sólo como Amigo sino también
como Esposo. Puede ser que en cuanto al régimen ordinario de
la vida la caridad esté en el alma en su grado sobre todo de
amistad, y no tenga conciencia del grado de locura de amor más
que en determinados momentos o en el último instante de la vida.
Diremos entonces que esa alma vive bajo el régimen predominante
de la amistad (comprendiendo implícitamente la locura de amor).
Pero también puede ser que la caridad está en un alma
al grado sobre todo de la locura de amor, tal que ésta toma plena
posesión del ser humano y regula su actuar de modo habitual y
permanente. En este caso diremos que esta alma vive bajo el régimen
predominante de la locura de amor (que implica y presupone la amistad).
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3.4. Régimen de locura de amor y régimen de amistad.
Se dirá que un alma pasa al estado místico cuando
pasa bajo el régimen de la locura de amor por Dios (la
definición tradicional nos lo presenta como la vida bajo el régimen
habitual de los dones del Espíritu Santo). Por derecho toda alma
humana, estando llamada a la caridad, está igualmente llamada
a la vida mística; de hecho, están llamadas a la vida
mística aquellas que no pueden encontrar su razón de vivir
más que en la locura de amor por Dios.
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4.
La vida mística. |
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Podemos
afirmar que la locura del amor divino, es el núcleo de la experiencia
espiritual de Raïssa, y con ella afirmamos que la aspiración
al amor divino constituye la verdadera razón de existir del ser humano.
Enunciamos tres procesos característicos del estado místico,
desde las expresiones de Raïssa, que surgen de su propia biografía
espiritual: |
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4.1. Oblación. El primer paso es la donación total:
la oblación. No existe una tercera vía: o permanecer en
un amor mediocre o confiarse totalmente en Dios.
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4.2. Purificación. Cuando en el ejercicio de la libertad,
asistida por la gracia, elegimos la donación total, da inicio
otro proceso místico, la purificación, porque la inmolación
total de sí mismo consiste en un itinerario espiritual que nos
va despojando de cuantos deseos no sean exclusivamente el amor divino.
La vivencia espiritual del amor es, pues, un dato de experiencia mística:
la persona no puede servir a dos señores. En este sentido interpretamos
la máxima evangélica no se puede servir a Dios y a las
riquezas (Mt 6, 24), porque donde está tu tesoro allí
estará tu corazón (Mt 6, 21)
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4.3. Transfiguración. La purificación es
la vía necesaria para la unión mística, pero esto
no significa que se oponga el amor humano al amor divino, porque sería
totalmente contrario al mandamiento del amor; más bien se trata
de aprender otra forma de amar, como afirmará Raïssa
en varios contextos de superar los límites del corazón,
para entrar resucitados con todo lo que se ama en el corazón
ilimitado de Dios.
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5.
La paradoja del amor. |
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5.1. El heroísmo de la oblación. Ellos conocen
el heroísmo de la oblación, por la manera peculiar y extraordinaria
en que les fue pedido -y dado- vivir su amor, con el voto definitivo
que pronuncian el 2 octubre 1912, en la catedral de Versailles (ocho
años después del matrimonio) tras un periodo de prueba
de un año, como respuesta a una vocación específica
que -en cuanto pareja- reciben de Dios.
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5.2. La paradoja del dolor de amor. En lo que se refiere
a la purificación, prácticamente cada página del
Diario de Raïssa da testimonio. Algunas fechas: Esto aparece
como una separación del alma y del espíritu: es un desgarre,
una laceración indescriptible. El alma se precipita completamente
hacia el objeto natural que le es adecuado, el espíritu reconoce
en Dios su único Amor (1917); He sufrido mucho. Dios
ausente. El alma totalmente destrozada (1924); ...la angustia
de mi alma se hizo tan grande que creí enloquecer o morir
(1931); ... Como extendida sobre la Cruz, fijada al corazón
como por una lanza. Inmovilizada por el amor. Y el Amor ha actuado en
silencio, vaciando, excavando, incendiando, sin tomar en alguna consideración
mis gemidos (1934); Sufro en realidad como alguien
a quien ninguna iniciativa le es posible (1940); Angustia
casi cotidiana (1947).
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5.3. La nueva creación. Este proceso espiritual
que hace nuevas todas las cosas tiene importantes repercusiones
en la vida personal y comunitaria. Personalmente, nos es dada una nueva
forma de amar, de actuar, de aproximamos a la realidad; de alguna manera
nos es dado de nueva lo que habíamos ofrendado, pero transfigurado.
En orden a las relaciones interpersonales y sociales, la donación
a Dios de nuestro amor incondicionado nos hace plenamente personas,
eficaces constructores de la ciudad terrestre.
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COROLARIO |
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Vosotros
preguntáis siempre sobre lo que hay que hacer; no se debe hacer más
que amar a Dios y servirle con todo el corazón.... Lo
que antes que nada, y siempre, hay que decir a los hombres, es que amen
a Dios, que sepan que El es el Amor, y que se confíen hasta el fin
en su Amor (Raïssa Maritain). |
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