| Filosofía personalista |
Actividades
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El cuerpo humano
en la filosofía personalista |
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Seminario permanente
de Personalismo. Madrid, 19 de mayo de 2004
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Carlos Díaz
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| El cuerpo humano en la filosofía personalista Sólo muere todo lo que se cierra al amor "Para los materialistas, toda la persona es tierra, simple materia; reducen al hombre a un mero cuerpo sólido, a una cosa. Ignoran los niveles antropológicos del ser humano: carne, alma, espíritu y corazón", afirmó Carlos Díaz -un representante muy significativo del personalismo español- en el Seminario de la Asociación Española de Personalismo, celebrado el 24 de marzo pasado. | ||||
| "Por eso, la antropología personalista -continuó- ofrece una riquísima unidad en estratos progresivos en los que vamos descubriendo el paso del QUÉ al QUIÉN. Porque ninguna de esos cuatro niveles es cuerpo material". | ||||
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Actualmente, mucha gente no descubre su dimensión personal. Por ejemplo, viven la sexualidad como animalidad. Para Carlos Díaz, no es que esas personas no tengan corazón, sino que no lo usan: "Hay gente que no ve ni siquiera el primer nivel, y reduce la persona a la materia. Los materialistas vulgares solo ven lo espacio temporal, lo perceptible tópicamente. Entonces hacen una fea antropología. Viven en un nivel absolutamente plano, anterior a estos cuatro niveles. Viven para el cuerpo extenso y para el placer funcional. Es muy difícil iniciarles en ser persona". En cambio, insistió el profesor Díaz, "quien descubre los cuatro niveles descubre el amor, que es la última esencia de la persona; y, por tanto, al descubrir el amor, descubre que se puede relacionar con otras personas, que él mismo es un ser sociable". |
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| Puso como ejemplo que, cuando uno cae enfermo, entran en juego los resortes de la propia persona que ha vivido más o menos profundamente las cuatro etapas. O, en caso contrario, la desesperación total. "Interviene entonces aquí la posición viva del personalismo, que no es una teoría solamente -explicó-. Y, ante el dolor, se toma una posición personal combativa, asertiva, luchadora, que ha recuperado la esperanza y está reconstruyendo los cuatro niveles de su identidad. Siente que lo eterno está entrando en el hombre, aunque todavía no en su plenitud". | ||||
| En el caso del creyente, esta antropología debe proseguir "hasta la resurrección de la carne muerta, que ya es de carácter teológico, cuerpo en la eternidad". Como se dice en el Credo, "creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna". En esa carne -"polvo sí, mas polvo enamorado" o carne resucitada-, lo importante es que tras la muerte pervive el mismo yo, amado por el Resucitado que nos salva. | ||||
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