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¿Existe un movimiento personalista? El contenido de este "dossier" sobre el personalismo cristiano |
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Resumen: Una corriente filosófica histórica, nacida y alimentada por el cristianismo, que pugna por resurgir: el personalismo. De la mano, entre otros, del Instituto Emmanuel Mounier y de su rostro más conocido, Carlos Díaz, trabaja por hacerse un mayor hueco en el panorama católico español y latinoamericano sirviendo a la persona de hoy. Palabras clave: filosofía, praxis, personalismo, Mounier, Maritain, Fundación Mounier, Instituto Emmanuel Mounier, movimientos eclesiales, Teología de la Liberación, HOAC, Comunión y Liberación, Antonio Calvo, X. M. Domínguez, Malagón, Rovirosa, Carlos Díaz, pedagogía, tomismo, filosofía, Conferencia episcopal española, El ciervo, Cuadernos para el diálogo, Iglesia católica, cristianismo, ateísmo, acontecimiento, Movimiento Cultural Cristiano, Esprit. |
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El personalismo, histórica corriente filosófica de raíz cristiana, nace
de la reflexión realista elaborada, fundamentalmente, por Emmanuel Mounier,
el pensador más conocido de esta escuela. El concepto de persona es el eje de este pensamiento,
desde el que establece la primacía de los valores morales y espirituales,
su centralidad en la organización social y en la acción política, su vinculación
y desarrollo comunitario, su dependencia del cristianismo, su capacidad
de creación de cultura, la consideración del hombre y de la mujer como
las modalidades complementarias del ser
persona, la distinción absoluta entre personas y cosas, etc. ¿Cómo caracterizan a esta corriente filosófica sus propios seguidores hoy día?, veámoslo: “Designamos con el término personalismo aquellas corrientes filosóficas que afirman la primacía de la persona sobre cualquier otra realidad, y la toman como eje de sus reflexiones. No es tanto un sistema como una perspectiva desde la que se abordan los problemas. Pero una perspectiva filosófica en la que se atiende a la teoría y a la praxis, y en la que la persona es tomada en su singularidad y en su dimensión comunitaria, como seres libres y creadores. En concreto, nos referimos al pensamiento de un conjunto de filósofos del s. XX entre los que destaca Emmanuel Mounier y el grupo formado en torno a la revista Esprit y al que se pueden adscribir otros pensadores como Marcel, Scheler, Buber, Ebner, Landsberg, Nedoncelle, Weil, Levinas, Ricoer, Lacroix, etc.” (nota 1, página 22 del libro La revolución personalista y comunitaria en Mounier, varios autores, Fundación Mounier, Madrid, 2002, en el apartado elaborado por X. M. Domínguez) De hecho,
su influencia puede rastrearse en fenómenos históricos tan diversos, pero
relacionados entre sí y relevantes en cualquier caso, como fueron el Vaticano
II y las legislaciones internacionales sobre los derechos humanos. También en España hemos encontrado resonancias personalistas en medios muy dispares: en elaboraciones de algunos intelectuales y políticos de la revista “Cuadernos para el diálogo” actualmente en el entorno del PSOE, en textos doctrinales de la Falange Auténtica de los años de la transición, en la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), ediciones ZYX y, todavía hoy, en la revista católica catalana “El ciervo”. Y no olvidemos su influencia en pensadores de la talla de Marías, Zubiri, etc. Pese al
ostracismo sufrido y la desaparición de sus grandes figuras, el personalismo
sigue contando con seguidores entusiastas y algunos cualificados representantes,
elaborando propuestas, lanzando nuevos textos que ponen, como siempre
sobre el tapete de la actualidad social e intelectual el valor de la persona,
entendida como un ser de naturaleza material y espiritual de irrenunciable
vocación social. La revista Acontecimiento,
editada por la Fundación Emmanuel
Mounier, constituye el vocero imprescindible para quien quiera estar
al corriente de sus reflexiones y propuestas. El Instituto Emmanuel Mounier. Encuentro, Palabra, Caparrós, son, seguramente,
las editoriales españolas que mayor espacio han dedicado a los autores
personalistas en las últimas décadas; a cuya labor debe incorporarse,
recientemente, los textos editados por la Fundación Emmanuel Mounier en sus diversas
colecciones y la antes mencionada revista. Dicha Fundación es obra del
Instituto Emmanuel Mounier,
columna vertebral orgánica del personalismo en España. Nos
permitimos reproducir, a continuación, un breve texto procedente de su
web, con el objetivo de aproximarnos a la naturaleza y objetivos del Instituto. “El Instituto Emmanuel Mounier
se fundó en el año 1984 por iniciativa de un grupo de personas y se ha
ido desarrollando hasta tener militantes y grupos activos en muchos lugares de España. Hoy nos encontramos ante la
afortunada situación de fomentar grupos incipientes del I.E.M. en México,
Paraguay, Brasil o Bolivia. El I.E.M. es una organización
sociopolítica que pretende ser ámbito de
encuentro entre intelectuales, profesionales y trabajadores con
un común deseo transformador; el de realizar una comunidad de adultos
liberados del afán de posesión
y tendentes a una sociedad personalista y comunitaria, por libre, ética,
fraterna y profundamente espiritual. El centro de nuestro pensamiento y acción es
la persona humana, fin en sí misma, pero no encerrada individualistamente
sino abierta al compromiso solidario con el otro, y ordenada a la trascendencia.
Para ella recabamos, a la vez, la transformación de la interioridad humana
y la de las estructuras que habita; a sabiendas de que la revolución será
espiritual o no será, será socioeconómica o no será. Todo esto no sería viable sin una nueva cultura
crítica que facilite la formación
de las conciencias para resistir frente a los intentos de deshumanización.
Nuestro momento histórico impone con urgencia, en primer lugar, discernir,
atisbar por donde van las cosas. Después, inevitablemente, poner la inteligencia
al servicio de la causa del hombre para encontrar la fundamentación y
la ética que den sentido a la opción vital”.
Sus contactos
internacionales también han fructificado, especialmente en Hispanoamérica,
creándose una red informal de entidades impulsoras en su ámbito del personalismo. En este trabajo, el infatigable
filósofo Carlos Díaz sigue contando con el carisma y entusiasmo que siempre
le ha caracterizado, difundiendo su credo personalista en cuantos foros
se le convoca, gozando, ciertamente, de gran prestigio entre el mismo
episcopado español. En el
año 2005 se celebrará el 100 aniversario del nacimiento de Emmanuel Mounier.
El Instituto español que lleva su nombre reserva a su conmemoración buena
parte de sus energías, habiendo iniciado sus preparativos con la expectativa
de un congreso internacional. Dicha efeméride puede ser una buena ocasión
mediática para ofertar socialmente, de nuevo, al personalismo. Y en también
en ámbitos universitarios sigue gozando de cierta creatividad y presencia.
Es el caso del Congreso sobre Personalismo que celebró la Universidad
de Valencia este mismo año y del que queda como testimonio un volumen
colectivo que recoge sus ponencias, habiéndose hecho eco del mismo, especialmente,
la Universidad Católica San Antonio de Murcia y algunas publicaciones,
como el magnífico semanario Alfa
y Omega. Naturalmente,
el personalismo no suscita unanimidad. Se le ha achacado, desde medios
filosóficos muy diversos, de falta de precisión y rigor conceptuales,
de excesiva generalidad en sus afirmaciones, incluso de cierto agotamiento
propositivo como corriente. En todo
caso, la pregunta que debemos hacernos es: ¿puede aportar algo nuevo el
personalismo hoy día, agotado el marxismo, en un mundo globalizado en
el que parecen haber triunfado las recetas capitalistas y una mentalidad
desacralizada y consumista universal? ¿Existe un movimiento
personalista? Hemos
mencionado, de alguna manera, al pluralismo existente, en sus opciones
vitales, entre los personalistas. En este contexto, ¿cómo podemos caracterizar
el mínimo común denominar de su compromiso y actuar? Antonio Calvo, filósofo
y militante personalista de Zaragoza, en una reciente conversación, nos
resumía en los siguientes axiomas, el compromiso personalista de un militante
de hoy: 1.
Intensa vivencia de la propia fe religiosa. 2.
Formación cultural en comunidad. 3.
Compromiso social concreto. 4.
Vida austera. El personalismo no es confesional: agrupa a creyentes y, también, a no creyentes, siempre que acepten una visión espiritual del hombre y de su existencia. Sus seguidores
no constituyen un “movimiento” eclesial de los que pueden recibir, hoy
día, esta denominación: un fundador inspirador, un itinerario en la fe
estructurado en una concreta y novedosa pedagogía, un fuerte compromiso
comunitario, una organización definida, un expreso reconocimiento jurídico
eclesial. Tampoco constituye una de las autodenominadas “Comunidades eclesiales
de base”, que gozan de alguna de las características formales antes mencionadas.
Pero sí que constituye un pueblo,
atípico tal vez, pero de rostro reconocible, de intensos y sólidos lazos
personales. Uno de los termómetros
del mismo, y punta de iceberg, lo constituyen sus “Aulas de verano”,
organizadas en los meses de estío por el Instituto
Emmanuel Mounier, que reúnen, bajo su convocatoria, a los pesos
pesados del personalismo español, principalmente, y a numerosos seguidores
e interesados en el “método y exigencia personalistas”. Allí encontramos
a un ex - secretario general de la central anarcosindicalista posibilista
CGT, docentes de seminarios católicos, clérigos, religiosas, estudiantes
de Filosofía y Teología, militantes de diversos movimientos eclesiales
y sociales… Además
de en este “pueblo” informal, de peculiares lazos afectivos y generador
de relaciones informales, encontramos la impronta personalista, en mayor
o menor medida, en algunos movimientos eclesiales concretos con cierta
intensidad: es el caso del Movimiento Cultural Cristiano (MCC) y de
su escisión Acción Cultural Cristiana
(ACC), ambos en la estela de Guillermo Rovirosa, Eugenio Merino y Tomás
Malagón, auténticos hitos en la historia del apostolado obrero español
de la HOAC, así como en algún otro grupo de ámbito local, como el andaluz
SOLITEC. Y encontramos referencias literarias o doctrinales, de desigual
calado, en medios eclesiales muy dispares, desde Comunión
y Liberación a asociaciones muy marcadas por la Teología de la Liberación. Sin duda
muchas de sus intuiciones y aportaciones siguen vigentes. En estos tiempos
de globalización y de “pensamiento políticamente correcto”, reclamar la
centralidad de la persona es, en sí mismo, un acto de elemental realismo,
casi de carácter revolucionario, siendo la Iglesia católica su mayor defensora.
Pero muchos acontecimientos se han producido en todos estos años. Es el
caso, entre otros relevantes acaecidos en la propia Iglesia católica,
de la aparición de los nuevos movimientos eclesiales, con sus
intuiciones, carismas y particularidades que la han enriquecido y están
contribuyendo a regenerarla. Creemos,
modestamente, que no basta con pregonar unos valores y un credo personalistas.
Se precisa de un pueblo que lo desarrolle con obras, lo
encarne y haga vida cotidianamente. Por ello, el diálogo entre personalistas
y los nuevos movimientos eclesiales
pudiera proporcionar, en el futuro, un nuevo rostro y bagaje filosófico
al catolicismo social. Desde
otras corrientes filosóficas católicas se pueden, igualmente, tender puentes
con el personalismo: la tradición filosófica católica y la centralidad
de la persona, cuyo origen lo encontramos exclusivamente en el cristianismo,
serían el nexo que permita un diálogo creativo y enriquecedor entre las
mismas. El personalismo
puede proporcionar, en un mundo globalizado, de pensamiento único pero
débil, unos instrumentos intelectuales que faciliten, cuanto menos en
diversos planos, “diseccionar” con seguridad la realidad, su comprensión
y, tal vez, herramientas para su transformación. El contenido
de este “dossier” sobre el personalismo cristiano. En “Arbil,
anotaciones de pensamiento y crítica”, intentamos estar atentos a los
acontecimientos más relevantes de la actualidad eclesial española y mundial,
dentro de nuestras posibilidades. Por ello ya hemos elaborado, en varias
ocasiones, algunos “dossieres” de carácter monográfico, como el dedicado
a la masonería y el relativo a las persecuciones religiosas del siglo
XX. En esta
ocasión, con idéntica voluntad de servicio, sin ánimo de crear polémicas
eclesiales estériles, y por propia voluntad, hemos asumido la apasionante
labor de asomarnos a esta realidad, poco visible en una primera mirada,
intentando profundizar un poco en la misma, proporcionando datos y elementos
de juicio elaborados por algunos excelentes conocedores de estas materias;
también algunas desde la discrepancia y la fidelidad a los propios presupuestos
filosóficos, especialmente desde el tomismo. Los artículos
que integran este “dossier” son los que siguen: -
El
personalismo de E. Mounier. (Antonio
Calvo. Instituto Emmanuel Mounier. Zaragoza). -
Anotaciones
críticas sobre el personalismo. (José
J. Escandell. Instituto de Humanidad Angel Ayala – CEU. Madrid). -
Primacía
de la incomunicación de la persona. (Eudaldo
Forment. Universidad de Barcelona). -
Polo
político y polo profético. (Marcelo
López Cambronero. Universidad Católica San Antonio de Murcia). -
El
gran engaño: derechos del hombre, Iglesia católica y Revolución Francesa.
(Luigi Negri. Universidad del Sacro Cuore de
Milán). Procedente de la revista Huellas. -
Ocaso
y aurora. Perspectiva personalista y Ontología de la existencia. (Juan Carlos Valderrama). Queremos
agradecer, ante nuestros lectores, la colaboración desinteresada de estos
autores, gracias a cuyo esfuerzo podemos ofrecer este “dossier” que, deseamos,
cumpla los objetivos propuestos. |
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| * Fuente: Revista Arbil, nº 61. Dossier. El Movimiento personalista en España | |||
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