• viernes , 30 julio 2021

Nóvile de Iannizzotto, Edith: “Psicoterapia simbólica y sí­ndrome post aborto”

(Ponencia presentada en el I Congreso Iberoamericano de Personalismo -VI Jornadas de la AEP, ICF- Guatemala, 25-27 de julio de 2011)

 

INTRODUCCIÓN.

El objetivo del presente trabajo es mostrar en un caso clínico, cómo la paciente logra através los símbolos obtenidos bajo la técnica “sueño despierto dirigido”, un insight profundo y visceral de su trauma: el aborto practicado 20 años atrás; y cómo en, las modificaciones que va realizando en sus  sucesivos trabajos imaginativos,  va plasmando su recuperación terapéutica.

 GENERALIDADES DE LA  PSICOTERAPIA SIMBÓLICA.

La Psicoterapia Simbólica fue desarrollada en la Argentina por la Dra. María Ana Ennis en la década de 1960.

La PS es una técnica altamente efectiva. Nos dice su fundadora al respecto, “su verdadera y más profunda efectividad radica en su respeto por la naturaleza humana, lo que permite concretar una concepción integral del hombre y de la vida”.

Esta terapia le permite al paciente: conocerse, ordenarse y gobernarse.

1) Conocerse. Su mundo interior (emociones, afectos, sexualidad, motivaciones, ideales, vocación y sus traumas si los hubiere, etc.); su modo de integración social, y su jerarquía de valores. Sus condicionamientos y determinaciones dados por la herencia y la influencia del medio.

 2) Ordenarse.Y para ello advertir sus vivencias, liberarse de sus traumas y lograr una adecuada estructuración psicológica.

3) Gobernarse. Según un ideal adecuado a sus posibilidades personales y a una objetiva jerarquía de valores. (Adecuado al tiempo espacio y circunstancias personales)

 

Y a cerca de sus características, podemos decir que:

Es breve no solo por la duración de las sesiones que se extienden a 1 hora o más una vez por semana, espaciándose luego según la mejoría del paciente, sino también por la duración total.

Es objetiva porque el material es dado por el paciente. Quien presenta el contenido de sus sueños despierto dirigido. Él es quien lo gesta y es él quién espontáneamente o guiado por el terapeuta lo interpreta y descubre su significación.

           Es integral porque abarca los distintos aspectos y ámbitos de la personalidad biológicos, psicológicos, sociológicos, éticos y espirituales.

Siguiendo a la Dra. María Cristina Luchetti (1981)podemos decir que la PS tiene cuatro etapas o momentos cualitativamente diferentes.

           La primera etapa comienza cuando se anuncia la consigna inicial que actúa como desencadenante de la vivencia imaginaria, mientras el paciente se mantiene relajado y con los ojos cerrados. El terapeuta debe motivarlo para que de libre curso a la imaginación relatando todo lo que ve, oye, encuentra, aunque le suene ilógico o vergonzoso, sintiéndose protagonista, haciéndose cargo o dueño de sus vivencias, evitando así la pasividad y la fantasía.

La Segunda etapa: El paciente con los ojos abiertos va interpretando sus símbolos y lo que le permitirá reconocer sus problemas pasados, presentes o futuros, su mecanismos de defensas, sus actitudes frente a las dificultades, sus límites y recursos sanos, su jerarquía de valores.

La tercera etapa: El terapeuta lee todo lo simbolizado, maniobra que le permitirá al paciente transferir esto a su vida.

La cuarta etapa: El paciente y el terapeuta sacan conclusiones del proceso imaginativo simbólico. Es aquí donde el terapeuta orienta, clarifica y en algunos casos en que así lo requiera lo dirige. (Momento de logoterapia).

FUNDAMENTO DE LA PSICOTERAPIA SIMBÓLICA.

La PS considera al hombre, desde la concepción hilemórfica de Aristóteles, como un compuesto –unido sustancialmente- de materia y espíritu; tiene por ello una naturaleza que posee infinitas posibilidades de acción y operación, lo cual, a la vez que conforma una relación con el medio, conforma al mismo medio cultivándolo. (Ennis 2008, p.14)

Al respecto de esta unidad del cuerpo y el alma, Edith Stein (1998, p.194) afirma:

 “debemos tomar muy enserio esta unidad. El alma no habita en el cuerpo como en una casa, no se lo pone y se lo quita como un vestido, (…). El cuerpo está  por completo penetrado por el alma, de manera que no sólo la materia organizada se convierte en cuerpo penetrado de espíritu, sino que también el espíritu se convierte en espíritu materializado y organizado”.

El Dr. Abelardo Pithod (1994) nos explica este concepto diciendo:

“Esta unidad es atestiguada por la experiencia íntima. Pero también sabemos y lo experimentamos, que no somos simples sino complejos (…)  La multiplicidad de partes es recudida a la unidad por un único sujeto –sub-jectum- que somos nosotros mismos, los mismos e identificables más allá de los constantes cambios a que estamos sometidos. Esta unidad última en la variedad de aspectos y partes,  que subyace a la perpetua mutabilidad, es debida a que somos uno y  el mismo, somos sustantivos. Pero como no somos simples, preferimos la expresión todo sustantivo[1] a la de sustancia.

La persistencia de mi yo como sujeto, su identidad y mismidad, se me revelan en mi materia de viviente: Mi cuerpo sigue siendo mi cuerpo, el mismo pese a su constante mutabilidad; mi psiquismo es altamente dinámico, sufre profundas transformaciones y sin embargo, me reconozco en él.

Sé que soy el que fui, mi memoria testimonia mi mismidad. Estoy seguro de que seré el que soy, por eso hago planes, promesas, propósitos.  Soy un ente que se distiende en el tiempo, en constante cambio sin dejar de ser el mismo. Soy el pequeño niño que  ya no existe; soy yo mismo el que jugaba aquella Navidad de la que apenas recuerdo alguna escena; ese niño que es el viejo de hoy que vuelve a emocionarse, a gozar o a sufrir por aquel evento. Y, si vivo, seré el que mañana reinicie la rutina diaria del jubilado. Cincuenta, sesenta o más años no me han impedido ser yo mismo a pesar de haber cambiado tanto, de no ser aparentemente el que era. Me reconozco, soy evidente para mí, aunque los amigos que no me ven desde mucho, digan: Está irreconocible. Yo sí puedo reconocerme. Aun en casos patológicos, como en las amnesias o en el desdoblamiento de personalidad, hay un núcleo irreductible del Yo, de mí mismo”.

Concluimos, pues que esta concepción de la persona es la que fundamenta a la PS. porque justamente el símbolo, eje central de esta terapia, se conforma desde la unidad y la identidad de la persona.

NORMALIDAD Y EQUILIBRIO. AJUSTE DINÁMICO.

 “La normalidad  implica un equilibrio, un ajuste dinámico de la persona respecto a sí mismo y de los otros en el desarrollo de sus potencias. El hombre por medio de su inteligencia puede conocerse, y conociéndose puede ordenarse interiormente, y así posibilitar que tanto su operar como su actuar respondan a su naturaleza y adecuarse a la naturaleza de los seres que lo rodean y a su medio socio cultural concreto”.(Ennis, p.16)   

Por eso, la Dra. Ennis afirma que el criterio de normalidad, nos remite al concepto de naturaleza (principio de acción y operación) y nos señala como normal a todo  aquello que armoniza con esa naturaleza y anormal a todo lo que daña o destruye alejando al hombre de su fin. (…) De hecho, un medio natural facilita el equilibrio interno de las potencias, porque de suyo la naturaleza es ordenada. La jerarquía externa del universo valorado e introyectado por el individuo permite el ordenamiento interior que repele lo que le contraría y no le conviene. Por el contrario, cuanto atenta contra la naturaleza de los seres vivientes, de la cosas y del mundo circundante es agente activo de perturbación, de desequilibrio, de desintegración, de destrucción.

 Todo lo que respeta la naturaleza, porque la percibe en su totalidad y la acepta en su identidad y destino, promueve activamente su realización, su perfeccionamiento y, en el caso del hombre, le permite alcanzar su verdadera libertad y felicidad. Éstas pueden ser totales cuando al orden de la naturaleza se agrega el de la sobrenaturaleza, o sea el de la gracia, cuyo campo nos abre la teología, sin la cual, entiendo, no se puede comprender al hombre existencialmente”.(2008, p.15)

La persona equilibrada no está exenta de tener conflictos, atravesar crisis, enfrentarse con grandes sufrimientos y pérdida, pero posee la capacidad de superarlas.

La siguiente ecuación sintetiza al hombre equilibrado. (Ennis, 2008)

Lo que es = a lo que cree ser.

Lo que es < a los que quiere ser.

Lo que quiere ser = a lo que deber ser.

EL SÍMBOLO Y LA ACTIVIDAD IMAGINATIVA.

El símbolo es fruto de la actividad psíquica y es el instrumento apto para manifestar el dinamismo psíquico. Abarca la totalidad del psiquismo porque moviliza diferentes aspectos de la personalidad, desde el conocimiento sensible al intelectual, con una  carga emocional afectiva, por lo tanto movilizadora,  devela los ideales y las metas, conectándose también en la temporalidad  (pasado, presente y futuro).

Al  respecto el Dr. Abelardo Pithod (1994) afirma que “por esta vía (la simbólica) la PS, ha encontrado un acceso al conflicto emocional, reviviéndolo y modificándolo gracias a que, simbólicamente se obtiene una experiencia correctiva emocional de gran importancia en psicoterapia”.

El terapeuta propone un símbolo a partir del cual el paciente inicia su actividad imaginativa comoun sueño o ensueño. Así, se van gestando nuevas imágenes cargadas de significación según la realidad interior, en la que manifiesta sucesos o estados que muchas veces le son desconocidos parcial o absolutamente (secretos que ni él mismo se confiesa). Y también, en los que son distorsionadamente conocidos por sus mecanismos de defensas o procesos defensivos, ya que nada es mecánico en el hombre. (Pithod, 1994).

La  modificación que elabora el paciente durante el ensueño espontáneamente o guiado por el terapeuta, le permite enfrentar la realidad y extraer de raíz el conflicto, logrando así la primer catarsis más efectiva y profunda; y en la interpretación y logoterapia, la segunda catarsis. Es justamente este dinamismo, el que permitela modificación de la huella; si el símbolo se hiciera rígido sería un indicador de perturbación y un escoyo para alcanzar la movilización a la sanación.

 

 

SÍNDROME POS- ABORTO

Antes de comenzar con el estudio de caso, algunos lineamientos sobre el síndrome post aborto.

Según la Dra. Teresa Luchetti en su artículo “Conflictos éticos en psicoterápia”()  la maternidad  es un valor esencial al ser de la mujer, por lo que vemos que toda acción que directa o indirectamente atente contra ella es altamente traumática.

La autora afirma que la mujer está hecha para una finalidad especial, está configurada para ser compañera del hombre y madre de sus hijos. Por lo tanto la maternidad no le es ajena sino que está enraizada en lo más profundo de su ser, manifestándose de una manera peculiar en su psicología. Además, su organismo está  constituido desde el principio para la maternidad.

Las funciones de proteger, custodiar, tutelar, nutrir y hacer crecer son específicas de la mujer. Y continua diciendo, que la tarea de acoger en sí a un ser en su organismo es una unidad tan íntima de lo psicológico- espiritual y corporal, que pertenece a la especificidad de la naturaleza femenina en general, la que siempre resulta afectada por aquello que le ocurre al cuerpo.

Pithod (1995) expresa que la mujer es “la pastora de la vida” y  citando al Mons. Jorge Lona nos dice que “es misión femenina hacer más grata la vida, (…) a hacer más hospitalaria la existencia en un mundo hostil. Sin esta alegría que la mujer nos brinda por ser mujer, por ser como es, la vida se haría insoportable. Y se nos haría insoportable desde niños, porque no tendríamos madre ni sustituto semejante.(…) Ella son el regreso al hogar, el descanso del guerrero. Son cobijo, seguridad y todo lo que anhela nuestro corazón infantil que no perdemos.

De hecho, una de las consecuencias psicopatológicas más frecuentes que acontece en las mujeres tras un aborto provocado, son los cuadros depresivos y un gran sentimiento de culpabilidad. Nos referimos aquí a la culpabilidad psicológica, distinta de la moral, aunque en este caso la incluye.

El aborto aunque no suponga la transgresión a la ley civil, como en el caso de algunos países, siempre contraría la ley natural. “Es más fácil sacar el hijo de su útero, que sacárselo de su mente”

La Dra. Wanda Franz, presidenta de la asociación para la Investigación Interdisciplinaria sobre los valores y el cambio en la sociedad describe, el síndrome pos aborto, y nos dice “es muy común que las mujeres tengan una reacción tardía a un aborto. Pueden transcurrir de algunas semanas a varios años antes  de que aparezcan los síntomas.” Es síndrome pos aborto:

1-                          Una condición por medio de la cual el aborto destruye el vínculo natural entre los padres y su hijo, y que deja a la madre y al padre con la sensación de que les falta algo.

2-                          Un conflicto que se crea en la mujer entre su papel de madre y el papel que desempeña en la destrucción de la vida de su niño no nacido.

3-                          Una negación de la pena y el luto que una mujer tiene que reconocer y expresar por su hijo abortado.

4-                          Una condición que debilita tanto física como emocionalmente, y que  puede disminuir el funcionamiento y  el bienestar de la mujer como individuo, en la sociedad y dentro de su familia.

5-                          Un conflicto que otros miembros de la familia también experimentan en sus respectivos roles después del aborto.

Los síntomas son:

  1. Negación, ira, culpa.
  2. Incapacidad  de tener relaciones en la sociedad.
  3. Desespero  o depresión.
  4. Abuso de niños.
  5. Incapacidad  de perdonarse a uno mismo o a otros.
  6. Pesadillas que se repiten.
  7. Relaciones rotas.
  8. Negación  de la pena y la aflicción por el niño abortado.
  9. Pena y aflicción por la muerte del niño que sienten los padres, los abuelos, los niños, otros miembros de la familia u otras personas.
  10. Desórdenes en el comer, en el sueño
  11. Preocupación por la muerte o en el aniversario del aborto.
  12. Pensamientos o tendencias suicidas.
  13. Disfunción sexual: disminución de la libido, frigidez.

Observaciones: los síntomas resaltados en negrita, son los presentados por la paciente del caso. A lo que podríamos agregar la disfunción sexual.

 


ESTUDIO DE CASO.

 

Datos personales.

Nombre: NN

Edad: 40 años

Estudios: terciarios

Ocupación: Administrativa

 

Motivo de consulta manifiesto.

“Estar bien… tengo endometriosis, no tengo hijos, y quiero prepararme para la concepción (asistida) o adopción de un niño (…) o asumir la posibilidad de que nunca llegue…”

 

Historia vital.

Vivió con sus padres en una zona rural, quienes a pesar de estar económicamente limitados la enviaron a una escuela privada. Su relación con ellos ha sido muy distante porque siempre mantuvieron una actitud muy crítica y negativa hacia ella y a la vida en general. Nunca se llevaron bien entre ellos como matrimonio ni con las hijas, ni ella con su hermana.

No recuerda haber vivido momentos felices, por el contrario sus sentimientos más frecuentes siempre fueron lo de bronca a sus padres, envidia a sus compañeras de la escuela y del trabajo, y odio a la hija menor de su esposo.

No tuvo ni tiene actualmente grandes amigas, refiere que solamente se lleva bien con una prima y sus sobrinas.

Sus sentimientos de angustia, soledad profunda y de una tristeza indescriptible la han acompañado siempre, pero con mayor intensidad con el correr de los años, con pensamientos de muerte y suicidio.

Su actitud frente a la vida, a la casa, y al trabajo es muy negativa porque todo se le hace tedioso y cansador; no tiene ningún tipo de motivaciones excepto las plantas, salir de viaje, ver películas o leer novelas.

Siempre se sintió menos y se supo mala (con malos sentimientos) aunque su entorno no lo registra así porque ella no lo externaliza.

Desde los 19 a los 26 años tuvo relaciones con un hombre casado con hijos (con quién quedo embarazada a los 21 años, decidiendo abortar, dato que no fue vertido en la Entevista Inicial). Luego tuvo una segunda relación con otro hombre que duro 3 años pero con menor compromiso emocional.

A cerca de su actual pareja refiere no estar enamorada, que suele molestarle su perfeccionismo y actitudes de soberbia aunque valora su paciencia, fidelidad y el apoyo económico que le brinda. Reconoce no haber gozado sexualmente nunca y que su modo de permanecer sexualmente activa es recurrir a la fantasía autoerótica.

Padece trastornos del sueño (pesadillas e insomnio), y ansiedad en el comer.

Aproximación diagnóstica: los síntomas detectados son indicadores de un     

                                              cuadro  depresivo.

 

Trabajos simbólicos

A continuación presento los contenidos  más significativos obtenidos en la terapia. Refiero el símbolo tal cual lo expresa la paciente sin ningún señalamiento, entre paréntesis lo que le simboliza y en entre barras su interpretación y mis intervenciones subrayadas.

          ESCALERA 1.

Escalera angosta y obscura (difícil oscuridad)

Que no se me cierre la puerta (miedo e inseguridad)

Depósito todo desordenado y sucio con olor a humedad, cajas viejas, juguetes rotos (tristeza –  encerrado, miedo a  conocerme)

Paredes con humedad (fealdad)

Abro una ventana, rompo el techo, pongo un cristal. Yo veo desde adentro para afuera, pero no de afuera hacia adentro (me empiezo abrir pero solo para mí misma)

1º caja con ropa vieja, con olor, el uniforme del colegio (tristeza )( llora)

2º caja con fotos de Luis  Miguel  (yo era fanática de él)  /inmadurez/

3° caja con souvenirs, tarjetas de casamientos (apegada a los recuerdos)

4º caja  de cartón grande como un televisor, cerrada con cintex…, tiene bichos, cucarachas y arañas como las de Harry Potters… Les pongo veneno y les prendo fuego (necesito que eso tan feo desaparezca) /horrible/. Y está llena de ramas con espinas, todas son con espinas, algunas en círculo como enredadas y secas, otras alargadas, (la pasión de Cristo, algo terrible y doloroso). Y Más abajo cosas de metal, como alambre de púa…

¿Que hay en tu vida tan doloroso como la Pasión de Cristo?

/Lo más doloroso y horroroso de mi vida fue el aborto que me hice a los 22 años y esos 6 años con Hugo me sentí usada, y nunca me lo pude sacar de la cabeza. Cuando le dije me dio la plata pero no me acompañó. Mi madre me dijo: “si te quedas embarazada, aquí no apareces”. Al principio no quería pensar, me decía ya está, ya está y a la semana ya estaba disponible para él/.

Conclusión del paciente: sacar a la luz lo que hice, me desajusta, me mata, mi pasado se me hace inmanejable, me chupa, me arrastra, me puede. Tengo mucho por limpiar, no quiero. Me quedo sola, me siento sola.

ESCALERA 2.

Encuentro las cenizas de las espinas, con las que puedo reorganizar un cantero, mezclo con tierra buena y pongo pensamientos (me gustan los pensamientos, la tierra nueva es más húmeda) /nuevas posibilidades/.

Hay cenizas y el alambre entre las cenizas está intacto. (tanto tiempo eso adentro mío) /alambre de púa es lo que yo hice/.

Ella pregunta: ¿de qué manera lo puedo destruir? Se ve brillante, tiene puntas filosas, está enrollado. Parece que fuera corto, lo quiero desenrollar, pero es largo. No lo puedo tocar. (inmanejable)… Sé que lo tengo que destruir, aunque agarre una tenaza, esos pedazos quedan… O lo que puedo hacer es ir doblándole las puntas, que ya no me pinchen, transformarlo en otra cosa…¿Te parece adecuado.?

Si lo tiro estaría, si lo quemo estaría. Yo no puedo sola.

Y si ese fuego que quemó las espinas no alcanzo a quemarlo cómo tendría que ser ese fuego?.

Sí, lo mejor es fundirlo…lo llevo a un hombre que tiene un horno de fundición…El hombre lo mete al fuego… me quedo a esperar que se funda (el fuego es muy fuerte, de mucha intensidad) /purificar/.

Se volvió líquido, fluye. Abro el horno y veo gotas, se fundió, como que se derritió, se convirtió en una plancha lisa, se puede despegar y sacar. (Se suavizó)

Sigue estando, ya no pincha, se tiene que enfriar, se derritió.

Le pido que se lo lleve, que le de un buen uso. Eso es tuyo y tiene valor para vos.  (No se sacar provecho de mi dolor).

Ah… ya se puedo hacer una puerta… que sirva para algo lindo, que no vuelva a ser un alambre. Convertirlo en una linda puerta, una reja torneada, para la gruta de la Virgen, es muy bonita. (Ella es auxilio y yo la resguardo y la cuido) /he convertido algo malo en bueno, nunca me dejaron los sentimientos de culpa/.

Conclusión del paciente: nuca me sentí feliz, me pregunto quién soy, para qué estoy, para qué he nacido. Me sentía fea y mala. Muchas veces pensé en suicidarme.

Me confesé muchas veces, y nunca me sentía perdonada. Un sacerdote me dijo: “Hasta que vos no te perdones no vas a sentir el alivio del perdón de Dios”.

El fuego purifica…destruyo lo malo para que no se siga reproduciendo.

Purificar, esterilizar y limpiar es lo que he hecho.

Mi hijo es mi ángel de la guarda, y yo lo llamo Eduardito.

Hay plantas acuáticas, musgos y ramas. El musgo se me deshace. Las ramas son finitas, enredadas y si las toco me pinchan. Están enredadas, en forma de enrejado. (Asco, algo que molesta, que me pincha)

Me pongo guantes y una tijera. Tengo que ir desenredándolo de a poco, algunas espinas son mas largas (me lastiman, pinchan).

Las algas, es como algo que no tienen raíz, me resulta fácil, pero no me resulta fácil. Tienen olor a verdín. Limpiar el lugar no me gusta, porque es como una baba

Las aspiro y las llevó a la playa. Se pone todo verde, se ve sucio…¿Entonces? Las embolso y las sacó al tacho. (Saco algo asqueroso).

Conclusión del paciente: limpiando hago habitable mi hábitat. Me doy cuenta que las cosas que me hacen daño yo me las provoco, porque no me las saco de la cabeza. No me tengo que entregar al desgano, si el resultado es positivo vale la pena.

Se que puedo cambiar.

BOSQUE 1.

Solo álamos de hojas amarillas son de acá, podrían no estar, lo más berreta, lo más barato (cualunque).

Está desolado y despoblado. Árboles sin hojas. Casi te diría hasta secos.

El sol es fuerte, me molesta (se me hace pesado, todo me molesta).

De afuera se ve todo verde. Por adentro los árboles son viejos, secos, sin sombra, grises /tengo dos caras, parezco sociable pero no soporto a la gente/.

Ese árbol tiene nudos, varios… /Cosas truncadas, mi hijo, cosas que no termino de resolver/

Si les saco la corteza, sigue siendo gris, la textura se asemeja al corcho (casi sin vida, debilidad). Le falta agua (No tiene ni lo indispensable)

El lugar es triste, vacío. No hay caminos marcados. La tierra es seca y dura (No permite que pase el agua, que nadie la remueva) Necesito mucho trabajo para ponerlo lindo, No me gusta el lugar…

Tengo que arar la tierra, cambiarla, poner plantas, otros tipos de árboles.

Tengo que tirar tierra nueva, que la siento húmeda con guano (empiezo a mejorar). Puedo abrir una acequia y que se riegue el bosque. Está mi papa, lo veo. El me esta ayudando.

Siento que hay que esperar, para ver el resultado. Seguramente los árboles van a mejorar. Esperanza, mejoría.

Conclusión del paciente: el bosque es lo desconocido, lo misterioso, donde pueden verse muchas cosas, lo prohibido, lo inaccesible. Hay esperanza, siento que se va a convertir en algo lindo, quiero estar en paz, convencida de que no me voy a equivocar de nuevo. No quiero más culpas.

 

BOSQUE 2.

El bosque está rodeado por un cerco de tela, y una ligustrina, con hojas verdes, pelotitas rojas. Las ramas son muy enredadas, no las puedo agarrar porque están muy entrelazadas (se refiere al grateu, una planta muy pinchuda).

Parece algo antiguo, pero está brillante (intacto).

Saco el alambre, le pido al señor que se lo lleve. Y las plantas las saco una por medio, queda un espacio entre una y otra.

Es como que de a poquito lo empiezo a limpiar, se hace más grande. No sé…, se ve lindo pero tendría que abonar y echar fertilizante a la tierra y al álamo, para que se vea mejor.

Conclusión del paciente: he estado depresiva mucho tiempo hay gente que no tiene tiempo, pero yo no tengo ganas. Los límites, que pongo yo, no encuentro la manera de arrancarlos. Necesito ayudarme, necesito medicación y ternura.

 

De paredes oscuras, rocosas, no hay aire. Empiezo a sentir agua, y viene agua con barro. La cueva se achica, cada vez veo menos. Estoy enlodada y embarrada (enlodada y sucia).

Salgo y me limpio.

Pido ayuda. Volvemos a entrar con Héctor y Enrique, hay cuevas, ya no hay agua. Parece un refugio… me da miedo empiezo a ver huesos, son restos humanos, cráneos, me dan ganas de salir. Adentro hay agua que de lejos se ve limpia y si me acerco se ve sucia; me da miedo que hayan animales muertos. Saco el agua y hay latas oxidadas y restos de animales, gaviotas muertas. Saco una bolsa gigante, nos ponemos guantes y lo sacamos y limpiamos.

Sigo y llego a una pared, tengo que picar, hay cucarachas que están muertas y tengo que aspirarlas. Al fondo hay monedas grandes, son de dos euros, son muchas, las pongo en una bolsa y sigo aspirando porque están llenas de bichos. Tengo ganas de dejarla abandonada porque la veo tan pobre y sin valor.

Investigo quienes son los muertos, uno es un anciano y dos jóvenes. El anciano es mi Nono, un joven es Hugo y el otro Gabi (me hundo en el barro, inestabilidad. Tengo mucho negativo que sacar).

Conclusión de paciente: lo más valioso es lo caro, la juventud, ser joven. Lo más valioso que yo podría tener que no tengo, porque me siento fea, vieja y horrible… El barro es mi depresión que me puede, mi negatividad.

Concusiones del paciente y el terapeuta: Acordamos sobre la necesidad de la consulta a un psiquiatra ante la persistencia de estas vivencias negativas. Rescatamos la importancia del trabajo, que le permite confirmar esta necesidad, porque hasta ahora no lo aceptaba. Y por primera vez accede pedir ayuda psiquiátrica.

Aclaración: Mar-caverna y árbol son los dos últimos trabajos que la paciente realiza en una segunda etapa de terapia donde ya ha recibido medicación.

 

MAR CAVERNA.

Es una cueva como la de los cuentos, como una burbuja grande y oscura. Hay una bruja de pelo rubio, nariz y verruga. Sentada en un trono pensante, se la ve triste… Le pido que salga, la llevo a la playa, no puedo ver la cara, es un disfraz. Ella es una chica rubia, pelo largo, se le vuela con el viento, es linda con ojos claros. Parece que hubiera estado atrapada en el personaje de bruja, está en la arena. Ella se saca la ropa, como una mascara, veo al lado esa ropa negra, con el sombrero de punta negro, y la careta fea. La ropa la quemo, es vieja y sucia y a ella la llevo a una casa, cerca de la playa, para que se vista. Le doy alojamiento, la siento como un amiga, como si yo la conociera, siento que yo la he liberado. Quiero estar con ella. El lugar estaba preparado para ella, le sirvo algo para tomar, una leche con medialunas, sobre un mantel bordado con flores. La veo bañada y perfumada, contenta, agradecida, es mi amiga. Le acaricio al cabeza, estamos bien…….. Acercate e integrate con ella.

Conclusión del paciente: me he rescatado, no me reconocía bajo el disfraz de bruja, siempre vivía así. Ahora me quiero.

ÁRBOL.

Es frondoso, de copa bien grande, con hojas grandes, da mucha sombra, muy agradable, yo busco la sombra. La tierra es húmeda, el tronco es grueso y de color de gris claro (soy protectora con ciertas personas y con las cosas de mi casa).

Se ve limpio como si hubiera llovido y lo hubiesen lavado. No hay hojas en el piso, parece primavera (algo positivo, que florezca que reverdece).

Tiene muchos nudos. En el centro hay un nudo principal. Lo veo con una lupa, esta a mi altura y en el centro tiene una grieta en forma de cruz, no se percibe al tacto ni a simple vista. La grieta es en forma de cruz en el centro, y rodeada por un espiral que rodea todo el tronco. Del centro de ese punto se expande a todo el tronco (los nudos son el crecimiento y la cruz es lo q yo sacrifique, lo que crucifique). La cruz es también redención. Es la unión de dos líneas. El centro es el punto de partida

Conclusión del paciente: este momento que estoy viviendo de la terapia es mi redención, mi perdón, mi reconciliación, porque yo estoy ahí. Lo siento acogedor, me protege. Que yo misma me protejo.

¿Qué modificación has hecho en tus vivencias a lo largo de tu terapia?

Es impresionante o mejor dicho sorprendente, como he pasado de lo oscuro, tenebroso, sucio, animales muertos, calor agobiante, sequedad, aridez, de las espinas en formas de corona del alambre de púa, a una marca que no duele y ya no hiere. Me siento bien, me siento en paz.

Mecanismos de defensa predominantes .

Fantasía .

          Recurso que le permite satisfacer sus necesidades insatisfechas a través dela imaginación .Desde niña se habituó  a evadir la realidad con una riquísima imaginación  (novelas , fantasías autoeróticas , mundos paradisíacos , ser como la sirenita  etc.  )

Negación

              En varios trabajos niega el modo en que se ve afectada por sus propias actitudes de  inmadurez, de falta de compromiso , de apertura , por sus propias vivencias dolorosas afirmando que  estas situaciones no son así o que le son  indiferentes . (no es mío , no me interesa  , no tiene espinas )

Evitación

              Es el más frecuente en los trabajos simbólicos  y de hecho a lo largo de  su vida.  Todas las situaciones dolorosas, desagradables, pesadas , trabajosas , las deja así en u1n primer momento , su actitud es la de huida ( me voy, lo dejo así, no voy a volver, eso no es mío, lo dejamos para otro día etc. )

Formación reactiva

Reprime los sentimientos negativos y externaliza conductas contrarias.(tengo dos caras,(parezco sociable pero no soporto a la gente )

MODICACIÓN SIMBÓLICA Y RECUPERACIÓN TERAPÉUTICA.

A partir del primer trabajo (6/7/09) comienza la gran tarea de autoconocimiento y acercamiento a sus vivencias, sus heridas, dolores y sentimientos de culpas.

A medida que va modificando y resolviendo positivamente en sus trabajos simbólicos va recuperando una imagen mas positiva de sí misma, va logrando una mayor comprensión acerca de su persona, su historia y sus vivencias, lo que le va permitiendo acercarse y aceptarse, encaminándose así al proceso del auto perdón.

No obstante estos progresos, los sentimientos de soledad y desgano siguen presentes por lo cual se le sugiere consultar a un médico para evaluar la necesidad de ser medicada (fecha: diciembre del 2009)

En marzo retoma la terapia habiendo sido medicada con Solof. Y en los sucesivos trabajos se evidencia un gran cambio de actitud frente al entorno: padres, compañeros de trabajos, sobrinos (por primera vez festeja un cumpleaños en su casa sin ponerse nerviosa), empieza a tener ganas de hacer cosas, se descubre con pensamientos positivos, modifica su autovaloración, ya no se ve tan mala y se sabe capaz de hacer cosas por los demás, se relaciona mejor con Héctor, etc.

CONCLUSIÓN

El  dinamismo  de los símbolos presentados en este trabajo, le permitió al paciente y a nosotros ver la profundidad, la fuerza, la intensidad de sus vivencia, y a su vez, al constatar su propia modificación a nivel simbólico, se descubre como capaz del cambio: resignificando, revalorando toda su vida y su pasado; adquiriendo “nuevos hábitos de vida que le permitieron abordad la realidad externa e interna de una manera nueva y sana y por lo tanto más feliz, mejorando la valoración de sí misma y de los que la rodean.

Así es, como de su primer vivencia de dolor, horror y culpa inmanejable, simbolizada en espinas en forma de corona y alambre de púa,  pasa a elementos menos agresivos y más manejables o modificables, (plantas con espinas, grateus en un bosque);  hasta terminar en una marca en forma de cruz en el nudo de un árbol, que no se ve a simple vista, ni se palpa al tacto. Siendo esta cruz para ella  “el sacrificio, y también la redención y el perdón”… “y la unión de estas dos líneas es su punto de partida”.  Hasta aquí ella ha transitado el camino para llegar al perdón y la paz, sabiéndose madre, religándose con su hijo, abriéndose a su entorno de un modo más responsable y maduro.

                 Sin embargo, es consciente que aún le falta descubrir su misión en esta vida, le falta descubrir su proyecto personal, sabiéndose parte de un Proyecto.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ennis María Ana (2008) Psicoterapia Simbólica. Conceptos y bases. Argentina. Ed UCA. Argentina.

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Luchetti, Silvia Teresa. Conflictos éticos en psicoterapia. La maternidad. Obtenido junio 2011 desde http://www.psicoterapiasimbolica.org/trabajos/confl_etic.pdf

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Pithod, Abelardo (1995). La nueva pedagogía de la mujer. 2a edición, Mendoza, Centro de Investigaciones Cuyo.

Stein, Edith (1998) La estructura de la personalidad. Madrid. Ed. Biblioteca de autores cristianos.

[1] Concepto de G. Soaje Ramos (1977).

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